lunes, 8 de noviembre de 2010

Carta del especialista

Caso José Miguel

La hidrocefalia congénita presenta al nacer y puede ser ocasionada por enfermedades durante el embarazo, por trastornos genéticos y lesiones durante el parto. Una de las causas más comunes es la estenosis u obstrucción del acueducto de Silvio y se debe a la infección, hemorragia o tumor.

En la actualidad existe la posibilidad de diagnosticar la enfermedad por medio de una ecografía cuando el feto aun se encuentra en el útero y esto puede representar una posibilidad de tratamiento en una etapa temprana.

Los diferentes síntomas de la hidrocefalia son variables según la edad del paciente, la progresión de la enfermedad y las diferencias individuales en la tolerancia del líquido cefalorraquídeo. Así, la capacidad de un niño de tolerar la presión del referido líquido difiere de la de un adulto; ya que el cráneo del niño antes de los cinco años todavía no está completamente suturado, lo que permite que se abombe a través de las fontanelas.

El caso de José Miguel es muy particular puesto que ya tiene una edad avanzada y esto ha originado que sea afectado en otros aspectos. Tal es el caso del síndrome compulsivo que presenta el joven de veintiún años.

Una crisis convulsiva es el resultado de una descarga neuronal súbita, excesiva y desordenada en una corteza cerebral estrictamente normal o patológica. Es originada por una inestabilidad de la membrana neuronal causada, a su vez, por una hiperexcitación de la misma o por un déficit de los mecanismos inhibidores normales. Por esto, cada vez que el pequeño entra en una crisis cerebral, esta se atribuye a una es una descarga neuronal excesiva, la cual se constituye de fenómenos anormales bruscos y transitorios que incluye alteraciones de la conciencia, motora, sensorial, autonómica, y psicológica.

Es por eso que la medicina que toma ahora es la Fenitoina, que se encarga de bloquear la actividad cerebral no deseada mediante la reducción de la conductividad eléctrica entre las neuronas, bloqueando así los canales de sodio sensibles al voltaje.

Por la misma deficiencia se origina la hipoacusia, que en términos comunes es conocida como la pérdida de la audición. Esta carencia tiene diferentes niveles de intensidad llegando al punto más deteriorado con la sordera.

Jose Miguel presenta, además, síntomas de ceguera y retardo mental severo.

Teniendo ya un par de operaciones, en las que la válvula que elimina el líquido de su cerebro fue cambiada, lo más recomendable es que siga un tratamiento para que ninguna de sus otras funciones se deteriore y se mantenga estable como hasta ahora.

Ruben Espinoza Molina

Neurólogo de EsSalud

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