lunes, 8 de noviembre de 2010

Cartas a la redacción

Señores de redacción:


Lima, Agosto 2010


Exclusión en el MINSA


Es vergonzoso ver como los grupos más desposeídos, son dejados de lado cuando de salud se trata, aunque en las últimas décadas se ha producido una mejoría en la salud peruana.

El problema en la exclusión de salud es también compartido en otras áreas como la educación. Justicia y demás derechos de carácter social y político.


La falta de atención a estos sectores solo tiene un responsable, el MINSA, ya que constituyen el principal proveedor para todos los grupos socioeconómicos, especialmente de los más pobres, siendo para el más desposeído casi el único.

El acceso a estos hospitales se incrementa al nivel de ingreso, mientras que disminuye para la atención primaria a los más pobres, este problema afecta en su mayoría a niños, presentándose nuestro país con una de las más altas cifras de mortalidad infantil en toda América Latina.

¿Cuánto más vamos a esperar para que la trata de personas en los hospitales públicos sea equitativa?, no esperemos que se sigan perdiendo más vidas de niños que son y serán el futuro de nuestro país.



Señores de redacción:


Lima, Noviembre 2010


José Miguel tiene mi edad. Tendría un futuro prometedor, como todo joven, si no hubiese nacido con esta enfermedad. Ahora depende totalmente de su madre. Para ella tampoco es fácil tener que llevar a su hijo de veintiún años todos los miércoles y sábados a la avenida la Molina y así vender caramelos que la ayuden a solventar los gastos de la medicina de su hijo. He escuchado decir que no hay peor enfermedad que la indiferencia, y justamente creo que esta es una ocasión que amerita citar aquella frase. Este chico necesita de nuestro apoyo para que su situación no empeore y pueda seguir con su tratamiento. José Miguel y toda su familia te lo agradecerán.



Queridos señores de redacción:


Lima, Octubre 2010


Este tipo de casos me recuerda que, a pesar de todas las situaciones difíciles, la vida para mí no es tan complicada como parece. Y cuando tenemos muchas cosas por las cuales agradecer, es necesario que también sintamos el deber de ayudar a aquellas personas a las que el destino golpea duramente. El caso de Jose Miguel es un caso que particularmente me genera una gran admiración, porque representa un ejemplo de lucha y constancia de una mujer que sacó a su familia adelante sola y que ha mantenido a su hijo cuidado adecuadamente a pesar de la enfermedad que parece. Ayudarlo no es complicado, no genera un mayor gasto y puede hacerle quitarle un poco las preocupaciones a esta gran mujer que sabrá mantener con salud y en buen estado a su hijo mientras el destino se lo permita.



Carta a la redacción:


Lima, Octubre 2010


Me impacta el saber que existen personas que no se preocupan por el prójimo, y que al ver que alguien necesita de su ayuda no se toman la molestia de voltear a darles una pequeña suma de dinero o una palabra de aliento.

Por otro lado creo que el estado debería hacer algo para ayudar a éstas personas, o también las ONG’s ya que sería ideal que se preocupen más por todos aquellos que se ven obligados a deambular por las calles pidiendo dinero, pues nosotros no sabemos el dolor que sientes ni el gran peso que tienen que cargar.

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